Técnicas de relajación (Dpto. de Orientación)

Con motivo de estos extraños días que estamos pasando todos en cuarentena en nuestras casas, nos dirigimos a Ustedes para mostrarles una serie de técnicas que creemos que pueden ser útiles cuando nuestr@shij@s se pongan nerviosos, por no poder salir a jugar con los amigos o realizar actividades físicas que les permitan canalizar su energía.

La infancia es uno de los periodos de la vida en los que es posible adquirir hábitos que dejan una huella constructiva en la etapa adulta. Aunque a menudo pensamos que solo los adultos sufrimos estrés y ansiedad, estos se dan también con mucha frecuencia en niños cuando se tienen que enfrentar a situaciones nuevas para ellos, que resultan un desafío o les asustan.

Para que el niño o niña aprenda a vivir de una manera sana y feliz, es importante que aprendan diferentes ejercicios de relajación puesto que eso ayuda a que los niños rebajen su nivel de estrés, tanto mental como físico y también contribuye a disminuir la timidez del niño o niña, así como a controlar los tics y otros síntomas que estén relacionados con la ansiedad.

Para ayudarles a manejar esa ansiedad y a que se sientan más tranquilos, podemos enseñarles unas técnicas de relajación muy sencillas a través de estos ejercicios de relajación para niños.

  1. La música como técnica de relajación infantil

La música forma parte de la vida del ser humano desde la infancia. Existen distintos tipos de melodías que pueden influir en el desarrollo infantil. Aquellas que tienen una musicalidad y un ritmo que propicia la relajación alimentan este estado de ánimo de calma. Esta música puede servir de base ambiental para realizar un ejercicio de relajación centrado en la respiración consciente.

  1. Técnicas de relajación mediante la alimentación consciente

En un ámbito cotidiano como la comida, es posible crear un ambiente de disfrute en torno a esa rutina para poner en valor no solo el menú que hay en la mesa, sino también,las sensaciones, las emociones y los sabores. Es decir, la alimentación consciente. Para ello, es recomendable vivir este momento sin prisa. También es conveniente apagar el teléfono móvil y la televisión.

  1. Recupera el arte de contar historias

Aprender a vivir el presente es uno de los síntomas de sabiduría vital que refuerza la felicidad. Y el mindfulness aporta una metodología centrada en la atención consciente que puede definir un camino viable para conectar con el instante.

La narración oral alimenta la imaginación infantil. En ese caso, puedes crear historias descritas en entornos naturales con el fin de que el propio contexto del argumento protagonizado por los personajes, lleve hasta el corazón del niño las esencias, sonidos y características típicas de este entorno de bienestar.

  1. Fotografía emocional como ejercicio de relajación

El arte de capturar imágenes tiene un alto valor emocional para las familias puesto que, a través de este álbum de fotos, es posible observar algunos de los instantes protagonizados por los seres queridos. La fotografía también se convierte en una forma de mindfulness cuando el objetivo es captar imágenes con corazón a través de la pausa y la observación. Por ello, es posible motivar al niño para que practique el arte de la fotografía a través de imágenes que contienen su propia mirada.

  1. Ejercicios sensoriales para niños

El ser humano conecta con el presente a través de la información que recibe de los sentidos.

A partir de esta observación, puedes sugerir al niño que centre su atención en un elemento que puede contemplar directamente a su alrededor.

Otro ejercicio vinculado con las sensaciones es caminar descalzo sobre la alfombra de una estancia de la casa.

  1. Ritual de gratitud

Este ejercicio de relajación puede realizarse con una frecuencia semanal y puede ser un acto sencillo de familia a través del que reforzar este sentimiento hacia la vida. Crear un hábito de gratitud es constructivo para reforzar el optimismo, la felicidad y la valoración de la realidad, más allá de la insatisfacción que produce poner el punto de atención en las carencias en lugar de en aquello que se tiene. Cada familia puede personalizar su gesto de gratitud de manera individual.

  1. Juegos de relajación: pintar mandalas

A través de este ejercicio de colorear un mandala, los niños no solo pueden poner en práctica la atención consciente, sino también, su propia creatividad a través de un juego de colores, formas y simetría. Este es un ejercicio de creatividad que puede integrarse fácilmente en el tiempo libre.

  1. Yoga para niños

Uno de los mejores ejercicios de relajación para niños y adolescentes es el yoga ya que resulta positiva para potenciar el bienestar integral de los niños. El yoga combina dos ingredientes muy importantes: control de la respiración y toma de conciencia de la postura corporal. De este modo, es una disciplina que implica el cuerpo y la mente.

Las técnicas de relajación asociadas al yoga son especialmente positivas para prevenir los posibles estados de ansiedad vinculados a la impulsividad de la hiperactividad. Además, por medio de la realización de unas dinámicas de yoga, interioriza dichas dinámicas que va a repetir de una forma secuencial en distintos momentos. El efecto de la repetición resulta muy terapéutico.

  1. La tortuga

«La tortuga» es otro de los juegos de relajación para niños más frecuentes. En este ejercicio el niño simulará que es una tortuga que se va escondiendo en su caparazón porque el sol se va poniendo.

Para ello, el niño estará en el suelo tumbado boca abajo, con los brazos y las piernas estirados y, poco a poco, se irá encogiendo, sentándose sobre las piernas y ocultando los brazos, de forma que quede los más encogido posible. Mantendrá esa posición durante unos segundos y después, con la salida del sol, volverá a estirarse, siempre lentamente. De este modo, relajará sus músculos y su mente al mismo tiempo.

  1. Juego de relajación: como un globo

Entre los juegos de relajación para niños, uno de los más conocidos y usados es el de «Como un globo».

Para llevarlo a cabo, indicaremos al niño que debe actuar como un globo, es decir, hinchándose de aire y después dejándolo escapar.

Para ello, debe inspirar muy lentamente hasta que note sus pulmones llenos de aire y que sienta cómo su abdomen se llena también de aire, al igual que si fuera un globo. Después, el niño expulsará lentamente el aire, despacio, como un globo que se deshincha poco a poco.

Deseamos que les sirvan de ayuda estos ejercicios de relajación, que pueden practicar con sus hij@s. TODO SALDRÁ BIEN.

Belén Navarro Molliendo.

Jefa D. Orientación.

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